MERCEDES SOPHÍA RAMOS
Autora constituyente Grupo ALAS.



miércoles, 29 de abril de 2009

EL SOL DE MAÑANA

Como peces fuera del mar, a más, dentro del aire y alejados del agua, queda desde el primer instante, el proyecto de cada cual, designado, individual y libre de elegir el trabajo soñado, en el trasvase, se encuentra la intransigente, calculada y sistemática situación laboral, donde se ofrecen pocas oportunidades para realizar el empleo que se esperaba. Atrás quedaron todos esos libros envasados en cajas acartonadas, amontonados por orden y año, algunos de ellos, sobados releídos y estudiados tantas veces que en sus páginas ensortijadas se podría adivinar alguna historia transcurrida durante su vigencia. Todo su peso es oro, por la sabiduría entregada, y más que eso, todo el peso junto de todos y tantos textos pueden sumar más kilogramos...que el propio ser que les entregó tantas horas y años, dedicando su esfuerzo para estudiar y comprender sus múltiples mensajes de formación. Su didáctica exprimida en el entendimiento pasa a convertir en realidad a un profesional acto y preparado, luego, de su apreciación de valores en fondos y formas se podría discutir largo y tendido, (aunque no es el caso).
¡Libros, libros y más libros, todos son pocos! Frase construida por el antecesor de todo estudiante, que, de alguna manera, se empecinaba en recordar lo que su padre en su día le decía a él. En el aislamiento interior e íntimo de cualquier habitación de estudiante rebotaba cada palabra de pared en pared, su perfil en la advertencia alentaba más a unos, que, a otros, pero en cualquiera de los argumentos empleados para incitar al trabajo diario, la rígida disciplina sólo la dictaba el auto convencimiento de lo que en el futuro podría conseguir, si no decaía ni un solo segundo en el empeño.
Una vez resueltos todos los jeroglíficos, espera a puerta de gol fácil y seguro, para subirse con desmesura al podium y alzarse con el titulo universitario por la Universidad de Málaga. (UMA).
Toda la familia al completo de este estudioso imaginario se congratula por el gran logro, lágrimas de alegría, derramadas por la gran mujer y figura maternal que tanto le ayudó en todos esos inviernos fríos, largos y trasnochados, la cafetera a prueba de bomba hervía cada vez más vieja y renegrida, la manta, el calentador, el silencio..., dispuestos a disposición inmediata, toda la casa entregada e integrada en función a las condiciones más óptimas (dentro de las posibilidades), para alcanzar un ambiente apropiado y cómodo, para el que pretende y posta de alcanzar airosamente el objetivo. Ya conseguido. Chispeante y graciosamente se regodea con sus amigos por la buena noticia, ¡Fin de carrera! ¡Por fin!.... un suspiro largo se introduce en la celebración, y en él se marchan la pesadumbre y la incertidumbre, aligerando una especie de paz y tranquilidad que le recordaba a la niñez pasada.
Después de la algarabía, unas semanas de descanso contenidas en el pensamiento, vueltas y más vueltas para formular la típica pregunta -¿Ahora qué hacer?-
Las coordinadas no se hacen esperar, cada una con sus ritmos espaciosos, o no, en todo caso, ominosas y pegajosas, sobre todo, cuando los de brazos cruzados emiten una opinión sin tener ni la más remota idea de lo que están hablando, lo peor, no es el error de sus discursos, lo peor, es que creen que están diciendo el evangelio con sus versículos completos, la ignorancia...que a veces, mata al gorrión de tantos arrumacos en sus manos, sin o con conocimientos la paliza mental queda aplicada y de lo más panchos los ánimos, lo dicho, dicho queda, la coherencia vuela a su nido espantada.
El titulado calla, en su mente empieza a preparar ideas geniales acerca de lo que va a inscribir en su currículum vitae, sobre lo que él cree que puede ofrecer a una empresa que se precie para alcanzar un puesto acorde con sus conocimientos, aún por estrenar. En todo lo aprendido tiene plena seguridad y confianza, su labor puede serle útil y fructífero a la plantilla en donde sea admitido, así pues, se pone manos a la obra, con todos los medios a su alcance empieza a elaborar con sumo esmero su carta de presentación, con el ánimo y disponibilidad firme, sin límites revuelve en su memoria todos los cursos que en su día terminó, todos los trabajos que fueron halagados, diplomas; idiomas; informática; en fin, un largo sinfín, ya no le cabía añadir ninguno más en el formato universal, tampoco era cuestión de -agobiar a recursos humanos ni de cansarlos con tanta lectura-, (pensó) -voy a poner: Sota, Caballo y Rey, así mejor y más efectivo, lo práctico es poner menos, (caviló) -quien mucho pone, poco es- se dijo para adentro, asentando cada dato con máxima atención y sobre todo con mucha ilusión, ir a por todas; trabajar en su ciudad, Málaga; ejercer su carrera; metas impuestas por el convencimiento interior, inventando en su imaginación que sus prestaciones no se dejarían esperar mucho tiempo, -sé lo que quiero, voy a por todas- se decía manteniendo la calma y el bienestar del que pretende a ciencia cierta su deseado primer trabajo. Era su prioridad personal más inmediata, después de tantos años haciendo chapucillas para mantener a duras penas sus años de estudiante. Sus anillos no rodaban por el suelo cuando trabajaba de camarero, recadero o vigilando el guardarropa de la piscina de un hotel de mediana estirpe.
Lunes, qué tendrá el lunes, es el día de los proyectos nuevos, cuando todo anda a medias el lunes es el más socorrido, el que anda a mano para poder solucionar todo lo que no hemos hecho ni el martes; ni el miércoles; ni el jueves..., el lunes es parecido a todos los primeros de año, pero en mini, todos los primeros de Enero
nos queremos tragar el mundo a trocitos, igual que si no hubiésemos tenido tiempo ayer, mas acaso, no tuviésemos tiempo hoy. Así que podemos observar con la mayor naturalidad, en todas las calles del mundo, esa sensación constante de formalizar los quehaceres que sentimos un tanto inquietantes o de vital importancia el día primero de la semana, siendo un clásico entre las múltiples costumbres de nosotros, los humanos. Decían los antiguos: los de más atrás; nuestros antepasados; un dicho popular, no tiene lógica alguna, sin embargo funcionaba en algunos remotos y rancios lugares. Decían: Que si el lunes coincidía con la fase de Luna Nueva, todos los trámites y abogacías pendientes se solucionaban positivamente; lo mismo es verdad, pero quién hoy se fijaría en eso, ¿quién hoy mira a la luna para determinar esas preferencias? Quizás, los más románticos creerían en esa teoría argumentando en el enamoramiento de la luna y el lunes, sólo les separa una vocal para pronunciarlas con la misma fonética, de la e a la a hay muy poquito tramo, es muy pequeña la diferencia. Pero ahí quedan, lunas y lunes juntándose.
Bien ataviado, se dispone muy temprano a recorrer y visitar todas las empresas que previamente tenía anotadas, internet y sus espacios le había ofrecido toda una gama bien completa y desplegada. Explicativamente se desmenuzaba la intención de emplear, publicando con cierta picardía muchos puntos favorecedores para el demandante. De esa forma, en su lista había un orden establecido con connotaciones estudiadas de visitas, probablemente, no podría completarlas todas en un día y seguramente tampoco en dos, la valoración justa la sabría en sucesivos días; así que, igual que muchos otros buscadores de empleo se metió el lunes por las calles de Málaga, dirigiéndose con soltura plena a todas las direcciones con las que contaba y aprendiendo de paso que calle Tomás de Cózar, se llama así, Cózar, y que siempre había creído que se llamaba Cosas. Todos los días se aprende algo nuevo, aunque aprender eso no es ninguna chorrada, si lo fuese, habría aprendido una chorrada nueva.
Las calles parecían recién abiertas, el sol asomaba tímido, su manto de luz se fraguaba lento para lucirlo unas horas más tarde, para esas horas nuestro neófito facultativo ya tendrá las primeras impresiones resueltas y las primeras citas cubiertas, la toma de contacto, la entrevista y la impresión de que tal vez no ha estado lo despabilado y efectivo en tal o cual pregunta del entrevistador.
Carpeta en mano, como es usual en todo aquel que va a requerir e informarse de un futuro trabajo, (si prestamos atención en las calles), ellos están presentes en las paradas de autobús, en las salidas de las estaciones de cercanía, en las esquinas de la ciudad, etc., si por alguna razón hipotética y figurada tuviésemos que meditar y cerciorarnos obligadamente, sobre ello, comprobaremos como existe una capa de personas casi de la misma edad portando un bloc de compartimentos más o menos parecido bajo el brazo, y más que eso, con toda esa pulsión puesta en las plastificadas carpetas llenas de documentos que avalan sus conocimientos y acreditan su especialidad.
Estas personas tienen nombres y apellidos concretos, pero eso no ocupa el punto del caso, lo importante es el grado cuantitativo y uniforme. De alguna u otra manera son de distintos sectores de la sociedad, de diferentes barrios y muchas de ellas de distintos pueblos de Málaga, pero lo significativo es que sin ser conscientes forman un colectivo homogéneo y extenso, mucho más amplio que la palabra de “parados” expresa.
La dignidad consiste sin duda (independientemente de las fuerzas mayores en determinados momentos) en trabajar en aquello en lo que se ha fijado las prioridades, si alguien quiere ser en la tierna infancia bombero, luego más tarde, llegada la pubertad, sigue mencionándolo como algo que tiene consistencia real, entonces, no se tiene que despejar ningún monomio para saber al cuadrado que es eso lo que desea el individuo, que es esa la profesión elegida y anhelada, después, pasado los años y con bastantes horas de trabajo pendientes por realizar podrá confirmar que efectivamente la profesión que en su día idealizó fue una elección adecuada, seguramente para disfrutar de una vida laboral sana. Por el contrario, también es muy posible que en la misma situación y punto de partida se diese el caso de todo lo inverso, es decir: lamentar de haber optado por determinada rama o profesión; eso no sería tampoco nada malo, lo bueno es arrepentirse a tiempo y aceptarlo como una victoria, pues de lo que uno nunca se arrepiente es de lo que jamás se ha hecho realidad.
Si en nuestra ciudad, en Málaga, todos los trabajadores/as pudiesen producirse económicamente en el mundo laboral extensa y exclusivamente en el medio de trabajo libre y soñado, incluidas: horas, lugar, funciones a desempeñar, sin disciplinas ni métodos ortodoxos, olvidándose de las costumbres antiguas por las que se rige actualmente el sistema establecido. En esa figuración, lo primitivo y obsoleto que se ha practicado a través de los siglos, quedaría sólo como una lectura en la historia laboral, dentro de todas sus vertientes. Imaginemos en menos de cinco minutos lo que pudiese significar un cambio substancial y tajante a la hora de desarrollar y acoplar toda la red de trabajadores desde un punto de vista radicalmente diferente y nuevo, es decir: la revolución desde el campo legal y empresarial, no desde los trabajadores. La novedad del joven siglo XXI, lo inventado lleno de idealidad y nada prosaico, justo a la medida para atender a todas las necesidades del que quiere faenar contento. Por tanto, esa sería la baza más esencial para la empresa en sí, dinamizar e estimular el ánimo activando su creatividad y atribuciones, un empleado que hace sus labores con agrado produce por dos, “He ahí la cuestión”, enviando el embrión de la idea a un servicio mucho más puro e interesado del empleado feliz, (en toda la extensión de la palabra, “Contento”), resolviéndose al fin y al cabo, equitativa y positivamente para el que quiere trabajar y producir del modo más beneficioso posible. Así favorecería a la moderna y ecuánime empresa, que no buscaría otra cosa que obtener beneficios cuantiosos y prósperos desde un ángulo espectacularmente distinto. Quizás, desde ese prisma se visione con sobrado éxito lo que hoy llaman activamente modernidad.
Esa conquista en el mundo empresarial sería única y primeriza, revolucionando desde su poder los métodos jerárquicos más anquilosados, desde estas perspectivas, serían entregadas al trabajador, para que éste disponga de organizarse en su trabajo de la manera que estime más oportuna y lícita, el fin siempre sería encomendablemente seguro y firme de terminar sus tareas a tiempo y en el tiempo establecido, sin agobios, firmezas y aprietos que desde siempre han ofuscado el equilibrio emocional de todo trabajador responsable, llevándole en la mayoría de las ocasiones a la merma y detrimento de sus posibilidades. El perfil inflexible y riguroso se practica aún en infinidad de empresas, por no decir en la mayoría.
Todo ello, a más profundizar, es muy normal en nuestros tiempos, machacar cada día al empleado con muchas más tareas de las que podría realizar durante su horario, obligando a éste de alguna manera a quedarse más tiempo del estipulado en su contrato, y lo que es peor, haciéndole creer firmemente al mismo individuo que es incapaz de por sí, que es lento y poco habilidoso. Eso más que injertar estrés se le podría llamar de mil maneras diferentes, en todo caso, ninguna buena y recomendable para la empresa del presente ni para la que está por llegar en el futuro.
Concretando, en algunos sectores que funcionan a base de competitividad, el talento está perfectamente consagrado para estudiar al milímetro el modo de conseguir con muy poco personal y muy poca inversión el máximo beneficio. Estas empresas por suerte, empiezan a decaer por su agresividad en las actitudes empleadas, y sobre todo, porque el trabajador no está dispuesto a entrar al trapo de su trapicheo laboral, en principio, le huye por su mala fama dentro de su ámbito, poca resistencia estable y menos durabilidad a largo plazo. Para empezar, se nutren del mínimo material, poco espacio, y del contrato laboral más cutre que la ley les permite, tomándose a “pie juntilla” que nada es para siempre, los trabajadores que por necesidad se incluyen en sus listas, saben perfectamente que ese trabajo es sólo temporal. Así pues, van cerrando una oficina para abrir otra a los tres días con las mismas características, eso sí, con otro nombre social. El derramamiento de energía más penoso lo llevan escaleras arriba los teleoperadores, que justo en el momento que se ponen los cascos para intentar vender el producto encargado empieza la guerra, guerra contra el tiempo, contra sus compañeros, y contra sus propios nervios; en esa especie de gallinero organizado las voces se entremezclan de manera que el tono sube en función de las constantes establecidas previamente, la lucha es diaria, la meta es conseguir en pausas dosificadas, una venta por hora, es decir, la exigencia turba al equipo previamente pronosticada por el jefe de turno que vigila atento y concienzudamente cada uno de los minutos, esa tensión como clavos punzantes juegan en contra del teleoperador que se quema sencillamente dentro de su inestabilidad. El estrés en estos tipos de trabajos sí que se podría servir en bandejas de tristeza, sobre todo, por no ser recompensados económicamente, a veces, el sueldo fijo no pasa de doscientos euros, también y a la vez, por lo poco valorado que está el derroche de desparpajo natural, el dominio absoluto de las dotes comunicativas, y como no, los tonos de sus maravillosas voces; en la mayoría de las veces preseleccionados para ser contratados en una trabajo tan poco rentable. En Málaga, cada día, podemos leer en los medios escritos cómo se anuncian cantidades de estas empresas en sus distintas e infinitas variedades, ofreciendo trabajo a teleoperadores con experiencia para ventas por teléfono.
A veces, “la precisa tiene un pincho”, dice el dicho, en determinados momentos las personas no pueden o no tienen la oportunidad de elegir, nos encontramos en la sociedad con infinidad de casos puntuales en lo que no es todo oro lo que reluce, la luz inmediata para algunas personas en fase económica prácticamente a cero es ser contratados/as en lo que sea, es decir, para subsistir permanentes y dignos en la sociedad y no cruzar el hilo fino que les separa de la pobreza. Sobrevivir dentro de la rueda que marca los índices humildes y de menos capacidad adquisitiva es su única ambición, poder pagar las cuatro o cinco cosas precisas y poder comer, quizás es muy poco para algunos, en cambio, para ellos es su apaño diario y es así como viven toda la vida, sin necesitar más. Por tanto, nunca sabrán si con más medios económicos serían más o menos felices.
Por otra parte, están los que necesitan un trabajo inmediato por motivos familiares o personales, mujeres divorciadas, por poner un caso concreto y específico, amas de casa que nunca han trabajado fuera del hogar pero llevan muchas horas trabajadas dentro de él, éstas no tienen ningún oficio aprendido aunque llevan toda su vida trabajando sin ganar nada. Aquí nos encontramos si se quiere con una desigualdad social y con una injusticia esgrimida de graves consecuencias. Estas mujeres de clase media que nunca han tenido falta alguna y que se tienen que poner a trabajar por necesidad imperiosa no tienen opción ni elección, entonces es muy posible que se bajen al moro, en el sentido de trabajar en el sector servicio, ya que es eso lo que saben hacer de verdad. Un día, una de estas mujeres sin palabras y sola se encuentra trabajando de limpiadora, mientras trabaja, piensa que nunca había imaginado que podría trabajar limpiando, salvo en su casa. No es que sea denigrante trabajar de limpiadora, lo indecoroso es que si esta mujer nunca en su vida ha trabajado en ese oficio lo normal es que se sienta mal, por el contrario, la persona que toda la vida ha trabajado en ello, que lo ha vivido desde siempre puede mirar su trabajo con otra mirada, quizás más alegre. De este modo, una vez más entre tantas veces, alguien entra en el mundo laboral haciendo algo que no desea, ejerciendo una labor que no le agrada, y algo más que eso, desintegrando su autoestima por el hecho irremediable de conseguir un sueldo honradamente. En todos esos casos que se pueden contar por miles, lo injusto queda adherido a la sociedad de nuestros días como lacra aferrada a la infelicidad más impotente, haciendo entre estos u otros motivos, que los bailarines dejen de bailar en el corazón de las personas.
A propósito de bailar, ya se sabe quien mueve los hilos para fijar el ritmo de una sociedad encajada en avanzar cada vez más y mejor para el conjunto completo del bienestar social. Ellos son: “Los poderes económicos”, es tan sobradamente entendido su poder y su fuerza para apoderarse del asentamiento que llevaría a la prosperidad colectiva, esa prosperidad tan sumamente codiciada por los altos dominios aún está por llegar, cuando éstos, dirijan y encaucen todo benignamente, su factibilidad no sería tan difícil si sus servicios y sus cabezas pensantes se unieran en favor de la bondad, derrochándola sin límite en el mundo entero, en la Tierra. La humildad, la inteligencia y la serenidad apuntan al entendimiento general como las mejores de las leyes, sin mesura y sin calma. La palabra paz hace aguas en cada uno de las actitudes individuales de los poderosos, no sirve de nada si es “magreada” en la lengua y escupida por la voz de forma mecánica y frívola, desde siempre y hasta ahora ha sido el requerimiento más sobado en todo discurso, la majestad que impera al usarla es buena en el instante y muy olvidada en cualquier página de la historia.
Acerca de la paz y de todos los tratados que existen en el mundo a su favor se agradecen las buenas intenciones, todo lo bueno hecho queda, sin embargo, es bastante patente que no ha sido suficiente para aliviar todos los males que azotan a la sociedad contemporánea. Presumiblemente, es improbable que alguna vez se pudiese aplicar de verdad la paz en el mundo, aunque no imposible, la cuna de la paz es el nacimiento del bienestar social, en sus sábanas estaría creciendo el sol que alumbraría a todos sus seres en pos de una distribución equitativa de la deseada felicidad. Felicidad, seguramente a trocitos, pero felicidad.
Una vez que pudiéramos contemplar los habitantes terrícolas que la paz está instalada y que habita en cada uno de los rincones del planeta, entonces, no antes, es cuando podemos contemplar la cordura y la ponderación, luego de la paz es muy posible también poder conservar el equilibrio ecológico sostenido en la rotación natural del medio ambiente, en los ciclos que generan la vida.
La paz es inmensurablemente irremplazable, es sin duda la victoria esperada por el hombre y la mujer que posee buena voluntad, sería el triunfo absoluto más grande de todos los tiempos, en la remota incursión que nunca consiguió ninguna civilización de forma completa, se observa con holgura como jamás han bastado las buenas intenciones de algunos hombres. La paz es muy exigente, necesita las buenas y benévolas intenciones de todos y cada uno de los seres vivos y racionales de la creación. Por ser cuanto más difícil la unificación plena que necesita, es por lo que nunca se disfrutó de ella en toda su magnitud.
Como es de esperar, quedamos a la expectativa de ver como se cumplen sus requisitos, algún día.,la paz soñada estará presente en un plazo no demasiado lejano, mientras tanto, no nos cansaremos de emplazarla a gritos en todas las lenguas conocidas.
En esa fina tesitura nos quedamos esperando con cierta duda, la intensidad junto con la buena intención que sencillamente puede hacer realidad el entendimiento firme de las diversas culturas influye en sus variantes por las desigualdades económicas, los abismos que separan a los mundos de primera y segunda clase hacen posible que exista el tercer mundo, que exista significa el bochorno más pronunciado a la permisividad más absoluta e inmoral de quienes lo permiten. Es igual, cuales sean los trozos de culpa repartidos, tal vez, todos tenemos un grado particular de pecado que sumado conjuntamente hacen la imperfección mayor de la humanidad. Ahora bien, todos los ciudadanos del mundo que miran para otro lado en vez de atender en su medida esta gran injusticia social no son los responsables directos de que el tercer mundo sea como una parte normal y familiarizada de nuestros tiempos. Es real, que nadie desde sus casas pueda hacer algo omnipotente para paliar tanta pobreza junta, se puede ayudar, se puede enviar, se puede apadrinar...etc. pero visto queda que eso no tiene la suerte de funcionar. “Pan para hoy y hambre para mañana”, eso no conforma a nadie necesitado, ni siquiera a medio plazo, es decir, ayudar no es contraproducente y debe ser recomendable para difuminar y matizar en cierto modo y desde cualquier punto de vista, pero no elimina, no erradica, no determina el fin del espeluznante espectáculo que afecta directamente a estas zonas castigadas en la geografía más olvidada.
A todas luces, el reparto cuantitativo de los bienes materiales que ofrecen los países mas favorecidos es muy poco efectivo, la calidad de tal reparto es un remiendo tan pobre como los que están a su merced, la lucha se debería aplicar contra reloj y muy de prisa en ofrecer medios contundentes de progreso que perturbaran de inmediato su bajo nivel económico. Para ello, a pie de tierra y con firmeza en el noble empeño tendrían que cooperar al unísono todas las cabezas pensantes y todos los poderosos mandatarios del mundo, ellos tienen opción y disposición de repartir los trozos de tarta equitativamente. Se preferiría distribuir bien, antes de tirar por no tener capacidad de consumir en los países ricos, su responsabilidad les imputa y les confiere para desarrollar ideas magníficas, que no mágicas. En este caso, es también una revolución de servicio y una oportunidad única para demostrar de una vez por todas que no son otros más que los responsables directos los que tienen el compromiso seguido de reparar y configurar las grandes anomalías. Por obligación servida y encomendada. Como es lógico y natural, “cada pino en su lugar” y cada poder con su obligación.
Los cincos continentes unidos con una sola voz concordante de solventar escrupulosamente la miseria del “submundo” para siempre jamás.

El compromiso más directo y necesario del siglo actual, sin rodeo alguno ni medias tintas, es exterminar definitivamente la pobreza. Una vez que esto ocurra fecundará la paz más prodigiosa. El hambre y la desesperación propician un estado de violencia que provoca el renacimiento animal que cada persona lleva dentro, degenerándose las guerras y los conflictos más crudos y bárbaros a base de estómago vacío y rebeldía. A veces, claman al mismo cielo en medio de tan poco entendimiento y tanta desesperanza concentrada. Ese clamor se debería incluir ampliamente en todas las oraciones de todas las religiones existentes, con la única idea de que en tal recogimiento pudiésemos recordar y recordarnos que hoy existen personas que respiran en condiciones infrahumanas. La mayoría, por no decir todas, viven como auténticos animales. Bajo esa pasividad que supera todos los ánimos, nos encontramos hoy. Muchos de los cuales tenemos la necesidad de denunciarlo activamente, con todo, nunca es suficiente, siempre es poco y melindre lo que podemos aportar los ciudadanos con nuestro ínfimo poder. En esa incapacidad nos encontramos sumergidos millones de ciudadanos, quedando aparcadas todas y cada una de las soluciones que emergen del corazón independiente, del que quiere ayudar sin tener medios ni logros para hacerlo. “La verdad del barquero”, sería: “Unos por otros la casa sin barrer”. Todos a la vez, un poco culpables.
Luego está la economía sumergida, en su problemática más horrenda nos encontramos trabajando a críos menores de catorce años, y más de catorce horas seguidas, otra vez más, los ojos del mundo ven sin aspavientos el crimen social mas despreciable y mezquino de la sociedad de nuestra era. Al mismo tiempo, cuando el desarrollo tecnológico no deja de sorprendernos con sus avances agigantados en todas sus facetas, en el mismo espacio y transcurso, se permite el despropósito más cruel y abusivo con la mano de obra infantil a todos los niveles.
Por no ser un problema de Occidente, no deja de ser un problema extremo del mundo, y, éste debe responder con la denuncia general y enérgica de todas y cada una de las naciones, haciendo uso de todas y cada una de las herramientas legales y humanitarias de las que se dispone.
En Málaga ese problema no se da, al menos no tenemos noticias que eso pudiera ocurrir, pero a menos que un solo niño, uno solo, se tuviese constancia de que es obligado a trabajar forzosa y forzadamente, sería sobrada causa y ocasión de formular un problema social grave en toda regla.
Siendo Málaga una ciudad perteneciente al mundo, es clarísimo que los problemas y las injusticias le sean también propias y no ajenas, por ello, queda inmersa a la defensa más desosegada de toda justicia, en todas las medidas que le sea posible. Málaga e injusticia nunca se han llevado bien, la historia honra con creces esa cualidad que corrobora magníficamente en multitud de ocasiones, donde queda asentada esta afirmación.

Los problemas sociales en Málaga empiezan donde quizás ya han terminado en otros puntos de España, acaso no menos importantes, aunque desde luego sí menos capaces de producir la riqueza natural que Málaga ofrece, no sólo la adorna el clima, también la situación y la disposición única de generar riquezas y bienestar a propios y a extraños, aunque bien es verdad que en Málaga nadie se siente extraño por lo cuantioso del carácter innato y genuino de todo malagueño, la espontaneidad, la hospitalidad natural son entre otros algunos de los ingredientes que atraen desde mucho tiempo atrás a todo visitante. La unión de Málaga y sus habitantes han hecho posible que sea una ciudad moderna, cosmopolita y absolutamente universal, sin olvidarse del mar que baña graciosamente todo el litoral y gran parte de sus pueblos, así como de su cielo azul brillante que define su denominación de origen en ciertas horas y más intensamente, despliega su belleza a la hora puntual, exacta y precisa, en esos minutos, antes justo de anochecer, aparece el “Ocaso Astronómico” donde el cielo limpio de estrellas se dispone con un manto de color azul noche de tal esplendor que difícilmente se podría transcribir con detalles explicativos, para comprobar esa maravilla es muy fácil y sencillo. Sólo mirarlo.
Aparte de tanta belleza, Málaga como cualquier ciudad del mundo tiene sus entresijos grises. El paro, la pobreza, la inmigración descontrolada, son entre otras, licencias propias y dificultades principales para mencionar y profundizar en exclusividad. La idea es sencilla, consiste en exponer abiertamente todos los inconvenientes, que de alguna manera ensombrecen el bienestar común de ésta nuestra ciudad. Si la simetría ocupara la similitud de estos grandes y penosos problemas de la ciudad de Málaga, entonces así, sería bastante más palpable una mediana despreocupación, pero no es así. Siendo una de las ciudades más importantes de España, sobre todo, por sus aportaciones económicas. En Andalucía, ocupa también un principal puesto en todos y cada uno de los puntos por donde sea examinada, su desarrollo empieza a caminar aceleradamente, su infraestructura está avanzando con rapidez inmediata dentro de lo que puede caber en la prontitud de las obras y en los proyectos por realizar, todo el retraso que tiene en comparación con otras ciudades de las mismas características se empieza a compensar poco a poco. Es merecidamente ganado y justo para Málaga, la ciudad de Picasso y del sol.
La ciudad de Málaga cuenta con cualidades múltiples, entre otras es su capacidad de tener todo a mano recorriendo muy poca distancia, es una de las pocas ciudades del mundo, donde en una banda relativamente mediana podemos pasar perfectamente de la playa al campo o del centro más riguroso a la periferia más apartada, todo en muy poco espacio de tiempo. Málaga en sus funciones es parecida a una isla paradisíaca, su distinción es que está dentro de la península.
Su origen andaluz queda unido a sus raíces.
Visitada por millones de forasteros durante bastantes décadas hasta nuestros días, se ofrece una ciudad de todos y para todos, los visitantes la hacen suya y en ocasiones se quedan en ella para siempre, la Costa del Sol está en todos los catálogos del mundo como una de las ciudades mediterráneas más atrayentes, sus virtudes son muchas y sus defectos mínimos, Málaga es una ciudad viva y dinámica que guarda a la vez tranquilidad asegurada en cualquiera de sus rincones, preservando muy arraigadamente sus costumbres y su cultura; su descarte no es otro que atender con sus alicientes todo el servicio que le sea demandado en su altísimo nivel turístico. Ha sido y es una ciudad muy usada. Las desmejoras son muchas, así como la dejadez en años atrás de estudiar su recomposición, remodelación y mejora, sobre todo, en el centro de la ciudad; estas urgencias se han hecho de esperar por mucho tiempo, todas aquellas ordenaciones que en su día tendrían que haber estado clasificadas y aportadas a la ciudad de Málaga, están llegando con más de veinte años de retraso con respecto a las ciudades hermanas, por lo que se refiere al número de habitantes que marca la diferencia y la categoría estadística de cualquier ciudad del mundo. Málaga ha sido la Cenicienta más abnegada y más consentida, probablemente la que menos ha recibido y la más otorgante Su creatividad que empezó de la nada la hizo única a nivel mundial, en cambio, su naturaleza noble y humilde ha sido aprovechada por los intereses más diligentes en detrimento de su propio progreso. La naturalidad inocente del trasfondo común malagueño ha sido quizás el peor de los enemigos a la hora de obtener todo lo que Málaga justamente merecía.
Realmente, “Más vale tarde que nunca”, los refranes españoles siempre tan elocuentes, paliando oportunamente cualquier punto de vista, la tardanza de este yerro tiene que tener muchas culpas y muchos culpables, con nombres y apellidos, señalar su constancia no vale para nada, averiguar quiénes y cómo pudieron llevar las riendas de una ciudad tan necesitada de reformas, limpiezas, desarrollo y atención continuada año tras año, durante algunas décadas seguidas, sería trabajo fácil. La consulta queda destapada en las hemerotecas que explican al detalle cada uno de los acontecimientos significativos; en ella, podemos descubrir con tristeza cómo se maquillan y chapucean con descaro todos y cada uno de los avances que se le negaron a Málaga: desde cerrar fábricas con añeja solera, hasta edificar a pie del litoral (a mansalva y sin escrúpulos), enormes bloques que vergonzosamente irrumpen altaneros e inoportunos casi en la misma arena del mar. Paseando por el centro de la ciudad, podemos observar también todo el trapicheo urbanístico que se alzó sin piedad en calles emblemáticas malagueñas, para ejemplarizar, advertimos cómo lindando con edificios de corte clásico del siglo XIX, (casas con el perfil de arquitecturas propias malagueñas, de valor artístico incalculable e irrepetible) se construyeron en su día edificios de mucha más altura y de pésimo coste; su postín nulo se colocó sin sensibilidad por gran parte de las calles de Málaga, apagando de un tirón la ensamblada belleza, y cargándose a posta el equilibrio de identidad que suponía saber respetar y salvaguardar lo que pertenecía a Málaga. Los depredadores no tenían suficiente y para más colmo de la ambición edificaron en medio de plazas, (Plaza de María Guerrero) arrancaron jardines y construyeron encima de los pocos montes que posee la ciudad.
El peor, el más ruin de los desastres urbanos de la historia de Málaga, (por no decir de España) chanchullero, rastrero, apoteósicamente descansado en el mal de los mayores cinismos de nuestra historia, fue, es y será la construcción a drede de la gran mole en forma de hotel, tapando y escondiendo para siempre a nuestra majestuosa Catedral. Muchos tienen la esperanza que algún día no muy lejano se derrumbará esa vergüenza de edificio, para la gloria y el goce de la mayoría de los malagueños, ese día se disfrutará de la Catedral desde todos los parajes del mar malagueño, la maravillosa vista de contemplar la solemnidad de piedra y arte será por fin una realidad deseada por todos, tal como se hacía antaño. Nuestra principal pieza de peso artístico edificada para poder observarse desde los cuatro vientos sería liberada de su forzado escondijo por el punto sur, declarándose de nuevo como la mejor tarjeta de identidad de Málaga.
Esta apreciación será calcada y recalcada, por más que se repita siempre es poco, nunca es mucho, si se piensa en todas las veces que nuestros ojos se han dado de bruces con el mencionado hotel, interponiéndose durante medio siglo en la gran voluntad del aquí nacido y también del que no es nacido en Málaga, éstos se echan las manos en la cabeza al percatarse de la gran barbaridad cometida, en esa violación que transgredió en su día todas las metas mas elementales nos encontramos hoy los malagueños, en esa parcela ya nada discutible, le debemos a Málaga una explicación, en la respuesta sólo cabe la destrucción del intruso hotel y de su inadecuada presencia.

Ojalá en las hojas venideras de la historia se leyera con más o menos exactitud: Málaga ha devuelto a la “Manquita” a los ojos del mar. Preciosa noticia.
Quién se puede imaginar que delante de una obra de Interés Histórico Artístico, se atreva ninguna institución, empresa o pajarraco suelto a disponer alterar y distorsionar su cuantiosa valía, en cualquier país del mundo, incluyendo el más endeble no se permitiría tal perversión, ningún dinero paga eso, nadie cuerdo estaría dispuesto en empeñarse en ese disparate. Y es más, ¿Quién podrá pagar esa deuda a Málaga? En la hipótesis de que se devolviera a Málaga la Catedral sin el parapeto actual, nadie ni nada podría retornar los años en que ha estado encerrada y tapada por el edificio menos acertado y más polémico de todos los construidos en Málaga hasta la fecha.
Si nos pudiésemos hacer una idea de lo que resultaría tapar al Coliseo de Roma, montar una torre de pisos delante de la Torre Eiffel,
quitar protagonismo a Los jardines colgantes de Babilonia o al Faro de Alejandría, instalando una banda de bloques en sus alrededores, profanando su gran importancia y belleza, entonces es cuando se podría entender con más claridad la barbaridad que se hizo con nuestro principal monumento. Esa irrupción es prácticamente imposible en cualquier sitio del mundo, menos en Málaga, por ello, nadie protestó lo suficientemente alto como para plantearse seriamente el vandalismo urbanístico que se había producido, prosiguiendo perenne por tanto años, por lo tanto, esa dejadez encadenó que el edificio siga estorbando, desafiante y libre de su muy merecida demolición.
Es verdad, que Málaga no es bella por sus adornos, ella se adorna sola con su propia personalidad, su clima y su luz incuestionables son imposibles de usurpar, indiscutiblemente queda la duda de lo que hubiese pasado si se pudiera disponer de esos valores naturales. Mejor no pensarlo.

Por mucho que en los años de desarrollo los instructores y responsables desvitalizarán su imagen por mera codicia, o lo que es peor, por execrable ignorancia, Málaga es hoy una ciudad moderna que ocupa uno de los primeros puestos en cualquiera de los niveles exigidos, tanto en España como fuera de ella, toda la acritud recibida no ha impedido su progreso altamente definido en alcanzar y superar todas y cada una de las metas que le han sido retadas, así como su grado de importancia. Es cuanto menos muy reconfortante comprobar que a Málaga no le ha mermado en sus posibilidades muchas carencias y muchas ausencias de servicios, esos tendrían que haber estado en su poder en décadas pasadas, todas las gracias que le lleguen a Málaga de ahora en adelante se deberían aceptar bajo el prisma de que le pertenece y es absolutamente merecido.

En cualquiera de los casos, el dispositivo para el buen funcionamiento en todos los campos y en todas las ramas está encendido en Málaga, desde más allá de toda discusión, es inevitable saber y comprender cuántas posibilidades ofrece la ciudad a toda una gama de diversidades, la pluralidad es una de las especialidades más atractivas y radicadas en la tierra malagueña, desde el mismo día de su fundación hasta nuestros días Málaga ha impartido y compartido con soltura en variadas culturas y costumbres, su adaptación y acoplamiento en intermitentes modos de vida dentro del paso de los siglos, han dejado clara constancia en sus frecuencias y en sus ritmos. En todos los casos, Málaga nunca perdió sus raíces, es ejemplo notable la fidelidad a su acento y a su lenguaje peculiar, el ceceo da como resultado una articulación de identidad que desemboca en palabras como por ejemplo: “zozeía” de (desasosegada), “dezembucha” de (desembucha), “zabe” de (sabe), “dezagerá” de (exagerada), etc. Su aperturismo donado en cierta manera por su puerta abierta al mar le ha servido a través de los tiempos como base de generalidades sumadas y añadidas.
Por todo lo sembrado, Málaga recoge en sus frutos el agradecimiento atento de hacer propio al extraño.
En su andadura nadie le ha regalado nada, es su notable aprendizaje el que queda vivo e inmortal, el que trasluce con extremado brillo, dando paso a la versatilidad más acentuada y al abrazo gentil a todas las culturas del mundo.
En un futuro próximo, Málaga espera atentamente tener el beneplácito y el honor de ser elegida la ciudad cultural en el 2016, esa aprobación debería ser encomendada a ésta. Málaga, una ciudad común y cercana a todas las culturas del mundo, es idónea para ese ilustre encargo.
Desde el punto de vista económico, Málaga tiene muchos frentes abiertos, muchos temas que discernir y solucionar, como tantas otras ciudades cuenta con un considerable porcentaje de parados, tanto en la ciudad como en sus pueblos.
En todo caso, los jóvenes en edad de trabajar saben que la permanencia en su pueblo natal les limita en su futuro, el provecho que tienen proyectado en sus sueños no se centra en trabajar de sol a sol, tal como han hecho su padres y su abuelos, en sus planes consideran otro medio de vida que les proporcione más seguridad y más libertad de opciones. Saben que no son suficientes las tandas y ristras de trabajo que a tiempo parcial ofrece el campo. En la mayoría de los pueblos se trabaja condicionado por los ciclos de temporada que comúnmente se rigen por la variedad de los cultivos, esa diversidad determina en meses puntuales las labores de labranza y recolección, una vez acabadas se pone punto y final....hasta el próximo año. Así pues, el porvenir se depara incierto para los jóvenes que deseen proseguir toda su vida en su lugar provincial.
La asiduidad con que los jóvenes de la provincia de Málaga parten hacia la capital buscando una oportunidad mejor es potencialmente alarmante, los pueblos de Málaga se quedan en apabullante soledad en medio del retiro más silencioso y desértico. Los ancianos tienen tomada casi toda la totalidad de sus delimitaciones, los mayores de edad hacen poco ruido, por esa razón en los pueblos de Málaga reina el silencio, la tenuidad se recoge en la serenidad y en la calma del que no tiene prisa.
El silencio de la ciudad es un silencio diferente al de los pueblos, en la ciudad lo rompe un chirrido, un crujido seco o metálico, en los pueblos por el contrario queda roto por el batir de un pájaro, o por el vaivén que el aire produce sobre las hojas de los árboles, en ese silencio puro y natural nos quedaríamos algunas veces, aunque no siempre. Ese silencio trépido y acariciante es propiedad de todos los que se quedan en el pueblo para siempre.
En cada casa, en cada rinconcito de cada uno de los pueblos avistamos y percibimos el pasar lento de los días, cada verano se altera un poco más el acontecer por el mes señalado para las fiestas, una vez terminadas, se acerca el otoño de la mano de la cotidianidad, es temporada de castaña, de encender la chimenea y de acostarse pronto. En la habitabilidad de sus casas y en la quietud de sus calles el pueblo queda apagado antes de las diez de la noche.
En los campos fértiles de los pueblos malagueños se cultiva todo tipo de hortalizas y frutas, es una tierra noble y productiva, de parte a parte su franja agrícola es variada, su cosecha es excelente, algunos productos tienen la categoría de “Denominación de Origen” es el caso de la uva de la variedad Moscatel, que produce la selectiva “Pasa Malagueña” y también el famoso vino Moscatel de paladar delicioso y dulcísimo al gusto, es su caldo muy apreciado en infinidad de países extranjeros.
La Axarquía es una zona de Málaga templada y amable, sus pueblos desperdigados entre sus campos ofrecen un lugar ventajoso e inigualable para cultivar todo tipo de frutos tempranos, su orientación es perfecta y privilegiada para conseguir madurar sus productos antes que cualquier otra franja cultivable de Málaga, en la alta superioridad de sus cosechas se advierte una gran diferencia de tamaño y selecta calidad, lo extraordinario del conjunto de sus cultivos tiene mucho que ver con el grado exacto de temperatura que obtienen gracias a las sierras colindantes que protegen y aceleran sus terrenos bañados de sol. Cuenta la historia que en la época en que los romanos peregrinaron por sus tierras adivinaron que el sol alumbraba en la medida justa de temperatura durante todo el día, de esa forma, no hería ni estropeaba la siembra que alimentada por sus rayos estables y nada agresivos conseguían más y mejor afloramientos de los cultivos, al mismo tiempo, la lluvia y la humedad riegan sus terrenos calando despacito, en su justa medida. En sus huertas agradecidas y fructíferas con sólo desperdigar un puñado de semillas es suficiente para que proliferen abundantemente sus colectas, sus ramas y sus tallos crecen frondosamente entre la tierra y el sol de esta comarca oriental de Málaga.
En sus senderos rurales de dulzura, a veces, huele a caña de azúcar, achicoria y arropía melcochada.
Algarrobo, Cómpeta, Sedella...y muchos otros pueblos de La Axarquía abren sus ventanas de par en par, desde ellas encienden y apagan al sol según las necesidades de sus huertas.
En la Vega de Antequera, Archidona, en la Serranía de Ronda, por Manilva y por los cuatro costados por donde se pise a Málaga, se percibe claramente la huella de los antepasados y de las enseñanzas que de ellos ha recibido la tierra y sus descendientes. En cada lugar está presente cada uno de las estirpes que intervinieron en compartir sabidurías y culturas a Málaga, judías, árabes, fenicias, musulmanas, romanas...etc. de todas ellas la conclusión más exhaustiva se podría contemplar en el más efusivo de los agradecimientos.
Málaga es hoy por todo lo que fue ayer.
En la claridad de un pensamiento profundo y silencioso posamos la mirada detenida y sencilla del que no espera nada, con sumo desinterés y desterrando la nostalgia al lugar más apartado y lejano, afianzamos un poco más la mirada, es entonces cuando podemos descubrir lo que siempre hemos visto pero nunca hemos valorado.
Todas las miradas a Málaga son pocas para regalarnos dentro del pensamiento, allá en nuestro interior, un destello que complace con su luz.
Algunos días, cuando la luz se proyecta despejada, desde la orilla de cualquier playa malagueña se puede divisar y distinguir la silueta de las montañas africanas, no es un espejismo, como en nebulosa templada a acuarela se presentan en el horizonte su visión difuminada, ese espectáculo sensacional que divide a los dos Continentes por el mar mediterráneo se afana algunas mañanas en acercar a los dos hermanas separadas por sus aguas, -Melilla & Málaga- se entrelazan en las corrientes mediterráneas, en lo más profundo de este mar conciliador, templado y colorista se unen las dos ciudades bajo el manto acuífero de sus inmensos fondos marítimos, allá quedan sus tierras unidas para unificarse en una sola ciudad. Los delfines en su ir y venir por sus mares, son testigos directos de esa honda unión.
Melilla es una ciudad que guarda un gran parecido a Málaga, sería lo mismo decir que Málaga es semejante a Melilla, su similitud en cuanto a climas, costumbres y culturas difieren muy poco, sin embargo, la geométrica geografía ha dispuesto que cada uno de sus territorios queden en vecinos Continentes.
Melilla, al igual que Málaga en su día ha sabido convivir airosamente con distintas y opuestas culturas, ha sabido mezclarse en paz respetando a sus convecinos manteniendo y demostrando el equilibrio de su genuina e impecable personalidad, sin alborotos y serenamente, eso es muy “fácil” exponerlo escrito en este papel, pero muy “difícil” practicarlo y vivirlo.
Con todo, Melilla es hoy una ciudad moderna con las mismas ventajas e inconvenientes que puede tener cualquier ciudad española.
Por la ubicación estratégica de Málaga se combinan desde países cercanos y desfavorecidos económicamente una elevada cantidad de emigrantes que llegan con la esperanza dispuesta de encontrar una vida mejor, en su peregrinaje y sin mirar atrás llegan sin mesura y sin papeles a las puertas de lo que ellos creen el “Nuevo Mundo”, para sobrevivir de su inclemencia se arriesgan a todo y más. La dureza en los modos y las formas que emplean en su viaje para conseguir pisar la “Tierra prometida” es de sobra conocida e impiadosa, el drama está servido y rodado un día sí y al otro también. El Norte de África es paso obligado para todos los emigrados que se dirigen impasibles a cruzar mares y fronteras, clandestinos e ilegales en la mayoría de las veces repatriados a su país de origen, (eso teniendo suerte) algunos de ellos, hombres e incluso niños nunca más vuelven a pisar tierra en este mundo. Lastimoso y horripilante cuadro para todos los hombres y mujeres de bien, que, una vez más, no pueden hacer nada ante tal tragedia humana.
Nigerianos, guineanos, senegaleses, subsaharianos, árabes, etc. procedentes de África. Colombia, Bolivia, Perú...de América del Sur, algunos más del Norte de Europa. En la distanciada diferencia de cortes y razas el fin es el mismo en todos ellos, el acuerdo es común aunque sus lenguas no se entiendan, la persistencia empedernida y el logro que desean alcanzar no tiene nada que ver con sus culturas y religiones diversas, es verdad que las personas se unen mucho más cuando se encuentran desfavorecidas y en la misma tesitura de desprotección y necesidad, es entonces, cuando se olvidan de rencillas, odios y rencores.
Curiosamente, a veces, los humanos hacen las Paz dentro de la desesperación, el hambre y la guerra, lejos del horno de la abundancia y el derroche.
Desde mucho tiempo, en Málaga, se han integrado muchos inmigrantes legales con permisos de residencias en reglas, su nacionalidad nunca ha importado ni tampoco su color, de esa forma siguen trabajando y disfrutando de buena acogida en nuestra ciudad, otra cosa, es la invasión forzosa o la ilegalidad aplicada, que daría lugar a trabajos sumergidos nada recomendables en nuestra sociedad actual.
Siempre que estén dentro de la legalidad vigente, los inmigrantes no suponen un problema para la ciudad de Málaga, es cierto que ellos ocupan un lugar específico dentro de los huecos laborales existentes, su productividad está relacionada con la construcción, servicios varios y a veces trabajos temporales. La mano de obra en empleos de más esfuerzo físico es la que más se adapta a sus posibilidades y su formación didáctica; es entendible, si algunos de los inmigrantes están preparados y formados para realizar cualquier otro trabajo en donde puedan desempeñar y ejercer sus conocimientos, de seguro en Málaga lo van a lograr con total seguridad. Ninguno de los inmigrantes que se adjuntan a la vida laboral y social de Málaga son recibidos y acogidos en nuestra ciudad para realizar trabajos de negreros, en nuestro engranaje, dentro de la rueda económica profesional no se admite la degradación ni el servilismo para ningún ser humano, sea inmigrante o no. Lo que por otro lado sería lógico y cabalmente justo es que entre las aspiraciones de los universitarios titulados y preparados de nuestra ciudad no quepa ni la más remota posibilidad de realizar trabajos inadecuados a su capacidad, los instruidos no han realizado sus carreras de formación académica para subirse a un andamio.
Esta percepción queda muy clara en todos los que deciden estudiar una carrera universitaria, desde el primer día de universidad hasta el último año del ciclo elegido, antes y durante su anhelo es poder acabar sus estudios y progresar en el fin que se impusieron, ese fin no es otro que posicionarse en un trabajo conforme a sus conocimientos. Otra cosa, es lo que se puede después acunar a la hora de la verdad. La realidad no es siempre lo que se piensa.
En el pasar de la vida de las personas acontecen diversidad de novedades encadenadas a cambiar irremediablemente las ideas preconcebidas a priori, estos cambios y giros que surgen sin programarlos en el cuadro del pensamiento aparecen por sorpresa y repentinamente, en ellos vemos marchar en cuestión de minutos todo lo que habíamos planeado en cuestión de años, en la maleta que pusimos cada uno de los proyectos se van perdiendo por el camino algunos de los propósitos principales. A veces, el cofre del porvenir queda medio vacío y suspendido en el limbo, quedando muy lejos de nuestro alcance todo aquello que en su momento llevábamos dentro del bolsillo, que tocábamos con nuestra mano cuantas veces nos apetecía.
No siempre los cambios son destrozadores de sueños, en muchas ocasiones los cambios son positivos y de ello nos percatamos con el paso del tiempo.
Con la impaciencia y la disconformidad arrogante vuelan con aleteadas rápidas las ofrendas que se presentan oportunamente en el recorrido gradual del que espera algo y no percibe su presencia.
Luego, reconectar en algunos orígenes es intrínsicamente imposible, aunque bien es verdad que el sentimiento de arrepentimiento se experimenta sólo cuando algo se ha intentado y se ha realizado con toda magnitud.
Probablemente es esa la pulsación interior de cada uno de los emigrantes que se echan al mar a la desesperada, con todo perdido, sin recursos en su país de origen ponen su vida en disposición de alto riesgo como animal acorralado, en sus ojos brillantes se mueve la esperanza en concierto estrecho del que espera tener algo mejor. Lo poco es mejor que nada
La ignorancia es muy arrojada, así que todas las historias que le cuentan sobre la abundancia y el bienestar que tendrían en nuestro mundo les dispone a pensar que en Málaga concretamente podrían vivir a cuerpo de Rey
En mucho de los casos, los emigrantes comprueban en directo que todo lo relatado por sus paisanos es ilusorio y completamente opuesto a lo real, en la inmediatez comprenden que en Málaga tenemos un considerable número de parados y que la pobreza es una realidad social que espera ser paliada y sin demora, muy en breve. Queda por paliar, hoy desafortunadamente está presente y viva. En el corazón de todos cabe la alegre palpitación de que próximamente podamos recuperar a Málaga de ese tristísimo lastre.
Gran parte de los malagueños/as sabemos que en ese tema social de Málaga surge una problemática que nos incumbe muy de cerca, puesto que es nuestra ciudad la que infalible y persistentemente sufre este terrible drama. El acontecer de tales hechos nos plantea sensiblemente que en la palabra “respeto” (usada y vocalizada por cuestión de modas) cabe toda la ayuda posible que tengamos en nuestras manos, en la entramada estaríamos todos, tanto los responsables directos, como los ciudadanos de a pie. Su falta de medios y su fracaso en la sociedad, es en parte, nuestra miseria y nuestra derrota.
En la repartición equitativa se demuestra una vez más que en cada ciudad del mundo donde exista la pobreza se aplica defectuosamente el reparto de las riquezas, eso sin duda. Ese defecto arrastra desde antes de siempre, el fallo no es sólo la falta de caridad ni el egoísmo, la lacra la interpone mucho más el aislamiento y la soledad donde se mueve la antropología humana, en general el encerramiento en parcelas separadas y la escala de clases construyen unos muros altos como torres y separados del resto, desde el minarete se mira con ceguera en las más distantes de las distancias a todos los prójimos necesitados, éstos posiblemente no se ven con suficiente claridad.
No es lo mismo mirar, que ver y distinguir.
Una vez, alguien muy sabio pronunció una frase muy profunda con respecto a las posiciones materiales de las personas, es una frase muy sencilla y muy fácil de entender. Dijo: “Una simple silla, tiene más duración que una persona que vive su vejez”. Es verdad.
Desde ese ángulo algo filosófico se podría reflexionar largo y tendido, y desde ahí, se podría también repartir desde todos los perímetros y todas sus vertientes, si el despojarse de todo aquello que sobradamente tenemos fuera una señal suficiente para que desde el púlpito de todos los gobiernos del mundo: ¡se gritara esa afirmación! con las leyes en la mano, tal vez, de ese modo se erradicaría de una santa vez todas las desigualdades que consecuentemente llevan a la pobreza y a la miseria del mundo.
¿Reparto de riqueza? _ SÍ.
En las clases más desfavorecidas de Málaga se encuentran tres grupos sociales. Ordenadamente en función a su nivel y a su estado serían: Paro, Inmigración y Pobreza. Estos tres grupos intervienen de forma directa en la vida social de la ciudad de Málaga, los tres se envuelven enmarañados en cualquier punto y en cualquier rincón de la ciudad. Hablar, programar, defender, porcentual y conferenciar, sirve para recordarles, para saber que existen. La esencia de protegerles empezaría con medidas drásticas y concluyentes desde un poder mayor del utilizado hoy, ya se han verificado ampliamente que las soluciones usadas no han servido de nada, que el problema continúa y de seguir así continuará, las pomadas para suavizar la pesadumbre no han dado resultado alguno, no es cuestión de suavizar, es hora de concluir, de hacer callar a la perdiz de los huevos de oro... que canta desmesurada. Es la hora del remedio, lo pensantes y sus pensamientos activados e interconectados en polarizar todas sus capacidades intelectuales y humanas para desactivar estos grupos sociales y enviarlos a la normalidad.
¡De la desesperación a la normalidad! ¡De la tristeza a la normalidad! ¡Del hambre a la normalidad!
Buen modo de empezar la primera década del siglo XXI.
Buenas maneras de comenzar un nuevo siglo aprovechando todos los medios, todas las bonanzas, en la nueva era, nuevas leyes demócratas para construir de verdad una convivencia equilibrada y justa, tajantes, inmediatas, contundentes y necesarias. La fortaleza del poder impuesta al servicio único de cortar las cabezas a las fieras de la desgracia, con el objetivo firme de poner punto y final a la degradación del hombre y la mujer como tal. Es la hora.
Si fueran iluminados todos los sentidos, todas las instituciones y todas las personas en una misma dirección, no sería imposible que Málaga fuese la primera ciudad del mundo que ha vencido de forma unilateral a todas esas especies de maldiciones que azotan cruelmente a los grupos marginados de casi todas las ciudades del mundo. Nuestra ciudad la pionera en conseguir tal victoria, nuestra ciudad el ejemplo a seguir por ciudadelas, países y Continentes.
“Málaga la primera ciudad del mundo que ha sabido luchar y vencer a la miseria”.
“Málaga devuelve para siempre dignidad y confianza a los sectores más desamparados de la sociedad”.
“Málaga consigue con sus recursos arrancar e eliminar ecuánimemente la desesperación a parados inmigrantes y pobres”.
Estos pudieran ser algunos de los titulares en toda la prensa y noticieros del mundo.
Málaga protagonista directa por su solidaridad, en contra de pasividades y lamentaciones, usando la acción inmediata y poniendo manos a la obra en defensa de la prioridad más importante de la sociedad y su conjunto.
En tal honor, la ciudad se registraría en pendientes enciclopedias históricas no sólo como la ciudad del sol y de Picasso. En sus hojas se anotarían la gloría y la alegría de haber sido la primera ciudad de La Tierra capaz de desenhebrar el ovillo que amarran a las personas a la infelicidad más concentrada.
En esa oportunidad de ilusión esperanzadora se mueven los hilos económicos, ellos son los que guardan la llave que abrirán las puertas de par en par en pos de la renovación más deseada, en sus estructuras aperturistas no cabrían varitas mágicas ni hadas, sino aspiraciones y compromisos reales de construir un mundo mejor para todos.
En esa responsabilidad el pensamiento vuela fácil y alto hacía soluciones efectivas.
En cada presupuesto público, en cada cuenta, en cada divisibilidad del reparto.= AYUDA.
Un parado.= ¡Ayuda!
Un inmigrante.= ¡Ayuda!
Un pobre.= ¡Ayuda!
Si antes decía que la emigración es una consecuencia del descalabro equitativo del reparto de bienes, es decir: una pésima organización distributiva del peso de los bienes del mundo, entonces distribuyamos bien los bienes de nuestra ciudad y nuestros recursos. En la no utopía.
No todas las personas en Málaga en edad de trabajar son universitarios, existen variados trabajos que tienen que cubrir los distintos epígrafes y que la mayoría de los emigrantes estarían dispuestos a realizar con gusto, ahora bien, si esos trabajos van impregnados de temporalidad, inconstancia, inseguridad y recesiones a corto plazo, entonces, “el pez se muerde la cola”, el problema no queda resuelto, de manera que, ningún emigrante podría desenvolverse con soltura ni afianzar un proyecto digno en ninguno de los niveles a su alcance. Hoy, gran parte de los emigrantes que conviven en nuestra ciudad comparten vivienda con otros conciudadanos, en muchos de los casos sobreviven en un espacio muy pequeño un gran grupo de personas, algunas de ellas tienen que esperar turnos para ocupar su habitación, otras veces para cocinar, sus condiciones son penosas y sus comodidades mínimas. Esa situación es hoy en Málaga una realidad.
Los “sin papeles”abarcan una cifra indeterminada de emigrantes que disponen de un solo pasaporte de donde pende su permanencia o su deportación, con esa circunstancia emigratoria y en ese estado de inestabilidad añadida trabajan algunos emigrantes en Málaga.
En su afán radica una única meta, no es otra que reunir dinero para enviárselo a sus familiares lejanos, la mayor parte de su jornal es para ayudar a sus seres queridos. Es paradójico como ellos trabajan fuera de su ámbito para ayudar a otras personas de la forma menor que tienen. Es por ello, que en ese puro ejemplo los más aventajados deberíamos aprender a ayudar de la forma mayor que sepamos. Por otro lado, en lo surrealista del entramado, juega la gran humildad del que todavía no sabe que existe un modo de vida mejor. Psicológicamente los emigrantes se encuentran reparadamente felices y conformes con su forma de ensamblar su permanencia en un país extraño, para ellos no se hace cuesta arriba vivir en esas condiciones tan crudas. Muchos de ellos nunca han visto una nevera y no sabían para lo que servía una lavadora, por lo tanto, no saben percibir claramente el bienestar que supone vivir acomodados, por eso, todo lo que obtienen es razonablemente bueno, ya que en sus países carecen absolutamente de todo. Sin embargo, sus circunstancias no justifican en ninguno de los aspectos que sus medios y condiciones sean los más adecuados para vivir con dignidad dentro de nuestra ciudad.
En un caso u en otro, es decir, en ambos casos, son personas que vienen predispuestas desde su nacimiento a pasar por una cruzada de inconvenientes y de durezas transcritas, de generación en generación. Estas personas desde su nacimiento traen incorporado un letrero con la inscripción siguiente: “Yo no tengo nada”.
Es contundentemente necesario que de campo a campo de La Tierra se ponga fin a este paladar insípido y ripio que deja pasmados por unos pocos instantes la buena voluntad y los sentimientos de los seres racionales que respiran en el mundo. Es muy poco tiempo lo que se dedica a ese pensamiento de piedad, la misericordia y la clemencia son efímeras para dedicarlas al completo al gravísimo estado social en que se encuentra la tercera fase del mundo, es como si dentro del Universo existiera lo que no se nombra, bajar sin bajar a otro espacio paralizado donde básicamente no existe nada, en la nada nacen y viven personas (que no animales) que sobreviven como seres irracionales.
En la menor exageración, ninguna de las bestias del mundo (excluido “El Burro”) querría compartir mesa con esta capa latente y real que emerge de este desdichado grupo de la sociedad.
Es completamente entendible que dentro del terreno donde se mueve cada cual se pueda emprender nada virtuoso y gigante para consolar tales males. La separación casi absoluta de la sociedad aparta los problemas del mundo, la independencia y la autonomía desmejora en cierta manera la conexión entre la humanidad. El culto desmesurado a la autosuficiencia queda a veces derivado en la “autosoledad” más evidente.
Corren tiempos de exclusiones, los pequeños grupos se unen entre sí, formando montoncitos de personas en pequeñas montañas, a esas montañas aisladas no pueden acceder ningún otro grupo, esa exclusividad es promocionada ampliamente por el individualismo más severo. La soledad es la peor de las compañías de la humanidad, en ella se infravalora el poder de contrastar ideas y pensamientos que pudieran dirigir aspectos múltiples y útiles que contribuyesen al entendimiento general. El aislamiento creado por las personas, mantiene el pulso donde se soporta la segregación y la ausencia de comunicación. Por esa falta de unión general que comienza desde los ámbitos más reducidos hasta los más crecientes, los puntos de acuerdos quedan mermados en detrimento de los frutos positivos que se recogerían de las grandes alianzas. Todas las fuerzas en propósito y disposición de la bondad, en unánime unión.
Con esa intención universal bastaría para tachar del mapa la tragedia del hambruna humana.
Con la misma disposición, aquí en Málaga se injertaría la sublimidad de ayudar desinteresadamente en función a la nobleza que caracteriza y nace de la hospitalidad más honrosa.
Hospitalidad y Nobleza, son para nuestra ciudad algo más que palabras bellas, en ellas se corrobora concienzudamente toda una trayectoria clara y blanca de buena voluntad, sin arrogancias ni altanerías el malagueño se coloca al lado de la nobleza y lejos de la insolencia, así y con todo ese ilustre honor conlleva no sólo a poseerlo, acaso a compartirlo tal cual y sin premisas preconcebidas.
Nuestra Hospitalidad se posiciona entusiasta y consigue sin apuros conciliar y abrigar a todo aquel que nos visita, es esa identidad enraizada la responsable de atender y acoger al extraño con elegancia y maestría, como si fuese propio. Sin ser de ahora reciente, esa Hospitalidad viene de lejos recorre los caminos de Málaga y sus pueblos, recorre sus playas azules y verdes y cada uno de sus amaneceres. Es la Málaga donde los hombres a pantalón alzado repartían el botín que para ellos resultaba el más valioso de los tesoros, sus Boquerones y sus Chanquetes, y, lo repartían alegres, a pie de playa, sin ánimo de lucro. ¡Porque sí! Es la Málaga donde no se necesitaba invitación previa para sentarse a la mesa de cualquier campesino, en cualquiera de sus preciosos pueblos se hallaba la fraternidad más apegada y llana, sus puertas abiertas eran signos incondicionales de la confianza que se mostraba en el proceder de sus habitantes. Hoy esas buenas costumbres de la provincia malagueña han variado esencialmente poco.
Substancialmente, esa es la idiosincrasia y peculiaridad más importante de “Málaga la Bella”.
Es Málaga una ciudad enamorada de la luz de la alegría y del sol y en su amor es pasionalmente correspondida.
La Costa del Sol que tan merecidamente ha dado fama a nuestra ciudad, dio un giro vertiginoso y efectivo al comercio y a la economía de todo el territorio malagueño, especialmente en su parte occidental se construyeron grandes hoteles y empresas relacionadas con el turismo, a colación de lo cual, se desplegó una demanda importante de mano de obra donde han trabajado y trabajan un alto número de emigrantes, el sector servicios se disparó ofreciendo empleo y progreso a todo el que lo requiriese. El cambio radical que desde los años sesenta hasta nuestros días transforma a Málaga en una ciudad llena de extranjeros, esa transfiguración hace que paulatinamente se mezclen con los habitantes naturales. En cambio, ese vuelco en la sociedad malagueña no ha ralentizado ni siquiera relativamente el carácter y la sencillez que identifica a Málaga.
Los inmigrantes, los extranjeros, los mestizos etc. se combinan perfectamente con la ciudad de Málaga tal como ocurría en siglos anteriores.
La desadormecida actitud en el plano empresarial y el papel que desempeña el comercio turístico avalado por los bienes naturales y privilegiados con que cuenta la ciudad, desencadenan un abanico amplio de eventos que posibilitan más fácilmente el empleo, sin embargo, el sector no abarca todas las ramas profesionales, quedándose colgadas muchas de ellas y por lo tanto fuera del mundo laboral malagueño. Es decir, quedándose en el paro.
Los universitarios, los técnicos de grado medio y todas las profesiones que no tengan relación directa o indirecta con el turismo tienen las mismas trabas que establece el paro a nivel nacional, los inconvenientes son muchos, según dicen, sobran más de cuatro universitarios en cada metro cuadrado español. De esa forma, el universitario imaginario que mencionaba al principio difícilmente pueda conseguir un trabajo relacionado con su carrera.
De esa forma, también, se podrían mantener los espacios universitarios más despejados y más discernidos con la idea fija de no echar títulos al aire, para que luego, al final, un licenciado tenga que trabajar en otros asuntos distintos y dispares de los que en su momento pensó.
Tal vez, lo que pensó no fue trabajar como dependiente o camarero, (ambas profesiones muy dignas) él pensó ejercer Derecho, tal como indica su licenciatura universitaria otorgada por la UMA y sudada por él.
El reparto equitativo de los empleos en Málaga es un tema por enmendar, cada empresario busca lo mejor para su empresa, con las herramientas y la legalidad en sus manos pueden elegir a los mejores postores dentro de las reglas establecidas, en esas reglas pueden adquirir trabajadores muy preparados por muy poco precio y en unas condiciones muy poco atrayentes para el empleado.
Bajo ese concepto de pocas oportunidades y por la necesidad de tener un empleo, “el que sea”, en nuestra ciudad trabajan muchas personas ocupando puestos por debajo del grado de preparación y formación que en su día obtuvieron.
Siendo así, una realidad muy frecuente, “Que alguien tire la primera piedra” para remediarlo.
Lo más importante en la conquista para que el paro deje de existir, está por llegar, la población envejece y quizás antes de lo esperado los índices superarán el cero paro. Aunque mientras eso llegue, todas las reformas y todos los esfuerzos por conseguir esa realidad, serán pocos. Todos los pactos y todos los giros para eliminar ese gran problema han mareado tanto a la perdiz, que, ya anda rodando por los suelos. Está muy claro que la reunión de todos los acuerdos tomados a propósito del paro han hecho aguas, y, está muy claro también que son otros convenios y no esos los que el ciudadano espera y necesita para no verse inmerso e incluido en las temidas listas del quieto.
De todas las maneras, en la ciudad de Málaga se cuenta con muchas personas muy trabajadoras, “buscavidas”, son personas toreras y sin capote que se ganan la vida honradamente, por su cuenta. Son muchos los valientes que torean por las calles de Málaga para lograr un sueldo, es torero/a el de la venta ambulante, el feriante, la limpiadora y el abuelo que todavía va a golpe de bastón a echar unas pocas horas en un “chapú” de poca importancia.
También, la reclusión y el encuadramiento altamente estricto que los reglamentos imponen, derivan a veces en las más incongruentes injusticias, es demencial saber que alguien enfermo o discapacitado tenga que trabajar a duras penas para reunir los pocos días o los pocos meses que le faltan en su vida laboral, para poder cobrar lo que le pertenece. En estos casos puntuales las instrucciones deben ser otras, no deben las leyes saturar el río de la legalidad en desventaja de la verdadera justicia. En ese proceder tajante e implacable queda suelto y destajado el árbol donde se acoge la confianza.
La conclusión más exuberante y concreta es: Atender sin estar en la inopia cuando estos casos u otros ocurren en la vida diaria de la ciudad. Para ello, se tendría que reflexionar en dar página a las leyes que no contemplan un ápice de flexibilidad en unos menesteres que van más allá de la justicia. Es pura lógica.
La relación entre la ilustración y la realidad queda mermada ampliamente, son años de cambios, no es extravagante decir que sustancialmente en los primeros años de siglos se cimienta el porvenir de todos los acontecimientos venideros, al igual que ocurre con los niños en sus primeros años de vida, quedan dependientes de la educación y de la atención que se les otorgue, según sea la calidad de ésta quedará para siempre marcada en su personalidad.
No cabe la soberbia ni las prisas, pero sí el cuidado y esmero que supone ofrecer lo mejor y atender con innovación y creatividad a todo lo que está empezando a caminar. Del pasado se aprovecha lo mejor y se aprende de lo que no se ha de volver a repetir.
El siglo XXI aún es muy pequeño, su período de tiempo es corto, quedando a la merced de todos aquellos hechos próximos que admitan un mejor entendimiento entre los hombres y las mujeres del mundo.
La capacidad de entendimiento es el arma que guarda las reglas maestras de la paz y la concordia, la paz no tiene necesariamente que ir precedida de una guerra, esa anteposición no dirigirá este siglo, si bien antes, ponemos los medios para interponer trabas a todas y cada una de las imperfecciones de los siglos anteriores.
Una de las imperfecciones más terribles de los siglos anteriores ha sido sin duda la pobreza, la pobreza era una consecuencia por defecto, causada por las guerras y demás trifulcas del mundo, hoy resulta que existe y persiste en muchas partes de La Tierra en donde por suerte no está presente la guerra, mientras la escabechina y las hostilidades desaparecen, la pobreza sigue en el regazo de la vigencia persistentemente.
Hoy, Málaga ocupa un lugar preferente con respecto a las demás ciudades españolas, manteniendo una proporción alta de pobreza en su seno, es extraordinariamente chocante que siendo Málaga una ciudad tan dinámica esté entre los seis primeros puestos de pobreza. La ciudad de Madrid, la capital de España se lleva la palma, por ser la ciudad que cuenta con más pobres en España, por otro lado, la ciudad de las Artes y las Ciencias, Valencia, tiene un puesto privilegiado dentro del ranking de pobreza de las ciudades españolas, en sus acepciones el pensamiento se dirige a inclinarse y pensar, que, la ciudad donde se está generando a toda máquina la “tecnología de última generación”, tenga que ser una de las capitales donde. su IPH = Índice de Pobreza Humana, está entre el veinte y el treinta por ciento, (según las encuestas y estadísticas), lo cual quiere decir, que, la tecnología no se lleva nada bien con la pobreza. O al revés.
En España se mantiene un índice general de pobreza de cerca del veinte por ciento, ese porcentaje se convierte en un número de personas algo superior a los ocho millones, el trece por ciento de la población infantil de España es pobre.
Málaga, no por suerte, toca la campana en sus torres más altas para anunciar que en sus dominios convive también la pobreza, que la complacencia no es solemne ni se escaquea para saber que la pobreza en nuestra ciudad es una triste realidad, ¡que no place a nadie! ¿Qué hacer con ella?
La limosna no lleva a ninguna parte, las medidas urgentes, sí.
Día a día, en la ciudad de Málaga duermen y viven en cada rincón malagueño mendigos e indigentes que se cuelan como fantasmas en todos los lugares donde pueden pernoctar libremente. En sus refugios se cobijan a hurtadillas como topos en la tierra, no tienen lugar fijo, lo mismo extienden su colchón de cartones en los habitáculos de los cajeros automáticos, como lo pueden hacer en los campos de La Alcazaba o en la arena de la playa, los invisiblemente visibles están por doquier, el jeringuilla; el alcohólico; el depravado; el calavera; el contaminado etc.. Mendicidad en todas las gamas existentes, a la carta.
Sin más gloría que la que no conocen, se comportan como salvajes dentro de la civilización, harapientos, decrépitos y abandonados buscan una casa desmantelada al igual que algo de comer en la basura, allá donde estén, el olor a pudre les delata, nada de higiene; nada de horarios; nada que les encadene a nada. Por mucho, en contados días y sin prisas se adueñan de un semáforo buscando algo de dinero, no tienen intención, ni acción, ni deseos de cambiar, su pasividad está atada a no querer pararse ni una pizca en el futuro y casi nada en el presente. Su umbral no es otro que el de ser pobre.
Como legión aparte y enjambrada van caminando flotando con pasos inhumanos, a ninguna parte. Algunos inviernos se reúnen colegas y socios para organizar una fogata dentro de un barril de gasoil, en mitad de la calle más fachosa de la ciudad. En su reunión, les acompañan en la mayoría de las ocasiones menores, a altas horas juegan felices entre los carbones encendidos.
El caballero de la triste figura emerge de cada uno de los que observamos con rabia contenida esas y otras situaciones donde la sangre queda más helada que la espada que desenvaina nuestra avispada imaginación, en los zurrones no queda nada y la espada es mejor que sea de cartón, el estrambótico soñar sabe que no son las espadas ni las migas de pan las que puedan vencer para siempre el índice de pobreza.
Lo incuestionable nace de la recepción con que asistimos a la pobreza, es la tribu aparte que no se mezcla ni mezclamos, la relación es mutua e incomunicada por un estado permisible y tolerante. Es estar sin existir o existir sin estar.
La vanguardia sale a la guardia impoluta, su defensa activa por la vergüenza que nos atañe cae desvanecida por la imposibilidad de poder ganar la lucha a la pobreza, es entonces cuando la fluidez determina que los medios de que se dispone no son los idóneos para ganar definitivamente la batalla. No se debe insistir en ninguno de los planes que por muy buenos no han funcionado, tampoco se debe instalar la bandera que notifica lo imposible. La costumbre de su constancia es atenuante de que la pobreza no protagonice luchas mayores y contundentes para eliminar su zafia corrosión.
Si las ayudas a la pobreza quedan supeditadas a los albergues, refugios y casas comunes de protección, es eso, sólo ayuda, ayuda muy importante, pero no determinante para su completa exterminación, en ese auxilio se garantiza una temporalidad inestable que no permite salidas satisfactorias a largo plazo. Además, ya se sabe que la vida salvaje dentro de la pobreza no se adapta suficientemente a ese régimen de disciplinas, es por ello, que sabidos los resultados, se tendría que ofrecer de inmediato otras ideas que transmitan seguridad y estimulo para su gradual inserción en nuestra sociedad. Si esas nuevas medidas fueran buenas como para salvar a un solo niño de la pobreza, entonces, nuestras miradas estarían esperanzadas y contentas del éxito obtenido.
Es la sabiduría instantánea y tenaz la que espera nuestro siglo para escribir el recibimiento feliz de que en todas las sociedades del planeta se ha vencido a la pobreza.
Decir que es posible, es decir que la intención y la iniciativa sea unificada desde el más poderoso hasta el más endeble ser del mundo que tenga un mínimo encargo de responsabilidad. ¿Pobreza? NO.
Mientras ese fin llegue y se procese la proclamación exhaustiva de exclusión de la pobreza, en Málaga, muy cerca de la calle Alcazabilla, por la Plaza de la Merced, la de Torrijos, van cruzando tres personas: Una licenciada parada; Un emigrante de color; Un pobre harapiento; los tres, cada uno de ellos, tienen sueños que seguramente querrán ver realizados, apenas tienen claro lo que significa “renta per cápita” y que relación puede tener con el “producto interior bruto” (PIB), para ellos lo importante es encontrar una zona estable en su vida, donde se puedan realizar sus deseos, donde sus aspiraciones queden merecidamente saciadas. Mientras pasan, los tres pensamientos se conectan en uno solo. Quieren ser útiles, servir a la sociedad y que la sociedad les sirva.
El Pobre piensa, que si él fuese emigrante quizás podría trabajar en la construcción o en el campo, así podría despojarse de sus harapos y conseguir un poco de respeto.
El emigrante piensa, que si él fuese licenciado tal vez no tendría que verle la cara al contratista que le dio empleo y que es más zumbón que él mismo.
La licenciada piensa, que si ella fuese pobre o emigrante le sería más fácil encontrar empleo, queda convencida, no lo tendría tan difícil como lo que supone encontrar un empleo que guarde relación con su carrera, entusiasta delibera que si algún día lo consigue podría considerar la posibilidad de adquirir su primera vivienda.
Los tres pensantes se dispersan en direcciones opuestas, en sus caras se abren unas sonrisas que revelan que muy pronto, en sus vidas, se departirá la distribución equitativa, al igual que lo hace el sol.










“EL SOL DE MAÑANA”
AUTORA
MERCEDES SOPHÍA RAMOS JIMÉNEZ

2º PREMIO DE ENSAYO LITERARIO MÁLAGA SOCIAL
EXCMO. COLEGIO OFICIAL GRADUADOS SOCIALES MÁLAGA Y MELILLA

NOVIEMBRE CULTURAL 2008

Dirección e introducción de Enrique Baena





Don: Enrique Baena Peña, Catedrático y Director del Departamento de Filología Española y Teoría de la Literatura de la Universidad de Málaga, así como director del Master Universitario de Comunicación y Cultura de la UMA, Don: Enrique es crítico literario y uno de los más destacados Ensayistas de España.

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